Artículos Agrícolas
   Exigencias de inocuidad a nuestros productos de exportación

¿Debemos temer por las continuas exigencias de inocuidad a nuestros productos de exportación?

El productor Chileno dedicado a la exportación, se ha visto enfrentado en los últimos años, a una serie de exigencias establecidas por sus compradores, que ha trasformado su sistema de producción en forma vertiginosa, ya que ha debido no sólo cambiar su mentalidad, sino que además, invertir en asesorías especializadas, implementación de infraestructura, capacitación de personal y sistemas de gestión, que determinen la aprobación, del punto de vista de inocuidad en su producción, por parte de sus compradores.

Afortunadamente, a diferencia de lo que muchos pensaban en un principio, nuestros productores y muy especialmente los trabajadores de campo, han respondido en forma muy adecuada a estas exigencias y con mucha disciplina, independientemente que saben, que esta tarea no implica que los precios que obtendrán por su producción, serán mayores, sino que sólo tendrán la posibilidad que el mercado extranjero los vea y opte por comprarles su producto.

Esta apreciación es muy clara, ya que he tenido la suerte de asesorar a productores grandes y pequeños de nuestro país y también he podido conocer como trabajan los productores de los continentes, que hoy nos exigen este tipo de protocolos.

En comparación con estos países que, son en definitiva los que hoy determinan las normativas que debemos seguir para producir en forma inocua, debo comentar que, me siento muy orgulloso de los logros que hoy posee el productor Chileno, que sin duda, con mucho ingenio, se las arregla para ahorrar dinero en cada paso de su producción, lo que es un paso más hacia la eficiencia.

Lo impresionante de estas dos visiones del mundo, de la producción inocua, de calidad sanitariamente adecuada para consumo, es la vara tan distinta con la que somos medidos.

Productores a quienes acompañé en una gira técnica fuera de Chile, disciplinados, que cumplen con las normativas esforzadamente, ya que porfían con sus trabajadores, con sus registros, basureros, bodegas y baños. Me preguntaban en estos huertos ya certificados en Europa y África, ¿por qué Ud. como nuestro asesor, nos exige tantos detalles, que aquí no vemos y que simplemente dejan pasar sin ningún tipo de vergüenza?

¿Que podía responderles con la siguiente situación?

¿Se imaginan ustedes, hoy a un administrador de campo, recorriendo los cultivos, montado en un caballo, como vi muchos, antes de que llegaran estas exigencias sanitarias?

Por ningún motivo, mucho menos en tiempo de cosecha, ¿cierto?

Pues bien, visité un huerto de frutillas, donde la tecnología de aplicación de productos vía riego y de regulación de elementos minerales, se verificaba por detectores en la solución suelo, a cada momento, lo que habla muy bien de la preocupación por no contaminar las napas freáticas y del manejo eficiente de los productos ¿cierto?. Una preocupación por el medio ambiente muy adecuada.

Sin embargo, en el momento de la visita, el predio se encontraba en plena cosecha, vi con sorpresa que transitaba en forma muy libre, muy cerca de las plantas, que son bajas y muy bajas por cierto, un Burro. Si, un animal de cuatro patas, sin pañales, que determinaba una preocupación importante, porque sus fecas pueden contaminar un producto que se cosecha y se consume en un porcentaje importante directamente, sin proceso agroindustrial. Este cuadrúpedo, cumplía con el objetivo de llevar agua a los cosechadores. Importante hacer notar, que el agua estaba en barriles de color blanco y en ningún momento tocaban el suelo (lo que cumple con la normativa de las BPA).

Y el “Burro sin pañales” ¿cumple con la normativa de inocuidad de producción?

Al preguntar al administrador, que nos mostró con mucho orgullo, el predio y la tecnología de punta que usaba para el control de riegos y fertirrigación, con sistemas computacionales, sin duda, muy adecuados, ¿qué hace el Auditor de la certificadora cuando viene a certificar el campo, y ve un Burro en el predio?, Su respuesta fue “ muy claro, cuando viene el auditor, no hay Burro”.

Claro, ustedes me dirán, ellos son los que dictan las normas. Ciertamente, pero sin embargo, la experiencia me ubica en una posición tal, que cuando me enfrento a un certificador en Chile, puedo con argumentos defender mi proceder estricto, frente a dichas situaciones que en nuestros huertos no suceden.

Nuestra disciplina como productores, debe tenernos muy tranquilos, ya que podemos enfrentar lo que hoy se viene. Ya cumplimos con las BPA y afortunadamente los productores han aprendido a trabajar con estas normas y también han comprendido, a diferencia de lo que pensaron en un principio, que la implementación de los protocolos los ha ayudado a ordenarse, a tener la costumbre de asesorarse por profesionales (Agrónomos, Veterinarios en algunos casos pecuarios) y también de comprender que el poseer un empleado capacitado, no es una perdida de dinero, ni de tiempo de trabajo efectivo, sino una ventaja, Y, por favor, muchos me comprenderán, ¿no da gusto encontrar un baño químico en el centro de un campo, alejado de la ciudad?, o ¿un jabón y agua para lavarse las manos? ¿cierto?. Lo que es un agrado aún más grande, para el trabajador de campo, que pasa horas dentro de los huertos.

Hoy, nuestros productores se pueden adaptar y organizar para enfrentar los nuevos desafíos que nuestros compradores les exigen. El productor está integrando todos los departamentos o trabajos que se efectúan dentro del campo, lo que indica que, está preparado para enfrentar el siguiente paso que nos exigirá nuestro comprador “La Producción Integrada” que sin duda, al igual que las BPA, es una barrera para-arancelaria, pero una ayuda para nuestra eficiencia productiva y nuestros compradores hace tiempo que están trabajando en este tema.

Esta Producción Integrada, la podemos definir como un sistema de producción de alimentos de alta calidad, el cual utiliza los recursos y mecanismos de regulación naturales, sobre los químicos y los artificiales, minimizando y justificando la utilización de agroquímicos ( plaguicidas y fertilizantes), para evitar aportes perjudiciales al medio ambiente y además asegurar a largo plazo una agricultura sustentable. Y esto hoy los agricultores ya certificados en BPA o GAP, lo pueden complementar fácilmente.
No temamos a las continuas exigencias, sólo seamos como Santo Tomas, ver para creer, mas bien, en nuestro caso, ver para hacer. Salgamos, no nos quedemos en una burbuja, creamos en lo que nos informan nuestros ojos Chilenos en el extranjero, confiemos en nuestros asesores, no en lo que nos cuentan los miles de extranjeros que vienen a nuestro país a decir lo que les conviene y que además nos cobran por hablar, ni a todo lo que aparece en Internet.

Y confiemos que en algún momento, seremos mirados de una manera preferencial y que por fin se valorará y se manifestará en un mayor valor, esta vez monetario, nuestro producto.

Esto lo lograremos, siempre que estemos comprometidos, productores, trabajadores y asesores, en el manejo normado en forma coherente, no en hacer las cosas para cumplir solamente.

Claudio Carrillo O.
Ingeniero Agrónomo Universidad de Chile
Presidente
Asociación Nacional de Especialistas en Buenas Prácticas Agrícolas
Colegio de Ingenieros Agrónomos de Chile A.G.


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