Artículos Agrícolas
Premio Nacional a la Innovación Agraria 2008 / La hazaña de Erik von Baer


El agro chileno está lleno de creatividad, por eso el FIA, Revista del Campo y BancoEstado instauraron un galardón para destacarlo. En su primera versión el premio recayó en Von Baer, líder de un proyecto biotecnológico. De los otros cinco finalistas fueron destacadas Murtilla Carahue y Cooperativa Ngen.

EDUARDO MORAGA V.

Había que buscar una solución. A comienzos de esta década, Erik von Baer ya tenía claro que las malezas que atacaban al trigo eran el principal talón de Aquiles de la producción agrícola cerealera chilena.

Según cálculos de investigadores del Ministerio de Agricultura esas indeseables visitantes provocan, anualmente, pérdidas por 2 millones de quintales. Traducido a dólares, queda claro el impacto: US$ 80 millones de menores ingresos para los trigueros. Como dueño de Semillas Baer, empresa afincada en el sector de Cajón en las cercanías de Temuco, Erik von Baer estaba atento a las últimas novedades de su rubro. A comienzo de la década, una noticia llamó poderosamente su atención, la empresa Cyanamid había obtenido trigos con resistencia a los herbicidas de tipo IMI, aquellos que destruyen totalmente las malezas.

Sin embargo, Von Baer pronto se enteró de un gran problema. La variedad no podía prosperar con la acidez de los suelos de las regiones del Biobío y la Araucanía, el corazón triguero del país.

Para lograr variedades adaptadas a Chile se debía empezar un lento proceso se cruzamiento y selección. Como era tradicional en el mejoramiento de especies vegetales, la nueva variedad no podría llegar sino hasta mediados de la próxima década.

El costo de la espera: pérdidas por casi mil millones de dólares para los agricultores sureños.

Sin embargo, Erik Von Baer logró una hazaña. El genetista temucano lideró a un grupo de investigadores y agricultores que consiguieron en tiempo récord, entre 2004 y 2008, desarrollar y comercializar las nuevas variedades. Se trata de Invento e Impulso, la primera para sembrar en invierno, mientras que la otra de primavera en la zona central, ambos productos resistentes a los pesticidas IMI y adaptados a las condiciones locales.

Por el impacto económico, social, productivo y tecnológico que tienen las nuevas semillas, la capacidad de gestión y el espíritu con que se enfrentó la búsqueda, Revista del Campo, la Fundación para la Innovación Agraria y BancoEstado, le otorgaron a Erik von Baer el premio nacional a la Innovación Agraria 2008.

Cómo se logró

¿Cómo pudo Semillas Baer sacar nuevas variedades en sólo cuatro años? La respuesta pasa por un trabajo en equipo poco común en Chile y el uso de tecnologías de última generación.

A diferencia de su historia como fitomejorador (ver recuadro), en este proyecto Von Baer decidió usar una tecnología de reciente introducción en la industria mundial de la producción de semillas: el uso de marcadores moleculares para la selección.

En palabras simples, esa herramienta técnica permite identificar la presencia de determinados genes. Como se sabía cuáles eran los resistentes a los herbicidas en el trigo hallados por Cyanamid, se podía registrar si en las nuevas generaciones, producto de los cruzamientos con trigos adaptados a las condiciones chilenas, estaba presente esa información genética.

Lo interesante, es que en este proceso de fitomejoramiento no se usó transgenia.

La variedades portadoras del ADN resistente a los pesticidas tipo IMI, fueron entregadas a Von Baer por Basf, la trasnacional alemana que compró a Cyanamid.

Sin embargo, Von Baer necesitaba de un laboratorio con maquinaria sofisticada, cosa que no tenía. La solución vino de la Universidad Austral. En la Facultad de Agronomía, el profesor Ricardo Riegel había llegado hace poco de Alemania, donde se había especializado en la técnica de los marcadores moleculares. La antigua relación entre Semillas Baer y la casa de estudios valdiviana permitió iniciar rápidamente la colaboración.

"En Chile cuesta que las universidades y las empresas privadas trabajen en forma conjunta. Cada uno tiende a vivir aislado. Sin embargo, en el desarrollo de las variedades Invento e Impulso hubo confianza y apertura por ambas partes. Eso marcó la diferencia", afirma Ricardo Riegel.

Al uso de tecnología de punta y buen trabajo en equipo, se sumó la capacidad de gestión de Erik von Baer.

El semillero decidió que si quería acortar los tiempos de reproducción, no podía restringirse a su campo de prueba en Chile, sino que también tenía que sembrar en contraestación en el hemisferio norte. El destino elegido fue Europa, por un tema de tramitación de patentes comerciales Von Baer prefiere no revelar la ubicación exacta, lo que le permitió sacar dos generaciones de trigo al año.

Gracias a la colaboración de decenas de agricultores sureños, se comenzaron a realizar pruebas en terreno con los avances logrados en cada nueva generación triguera.

"No he visto nada igual en términos de resultados productivos en mis 40 años como triguero", afirma Carlos Crovetto, agricultor de Florida en la Región del Biobío.

Con todos los actores funcionando coordinadamente, el proceso entero de mejoramiento genético se metió en una pista de alta velocidad.

"En Chile tenemos profesionales de primer orden, agricultores innovadores y una gran diversidad de condiciones climáticas y de suelos. Este proyecto, que tuve la fortuna de coordinar, demuestra que nuestro país puede convertirse en una potencia biotecnológica asociada a los recursos naturales. Perfectamente podemos desarrollar innovación de nivel mundial y exportarla. Ojalá que este trabajo sirva para que los chilenos tomen conciencia", afirma Erik von Baer.

De hecho, el semillero temucano ve a las variedades Invento e Impulso sólo como el punto de partida.

Una de sus próximas apuestas es desarrollar variedades que saquen más provecho de los nutrientes del suelo.

Pero no se queda allí, quiere dar el salto al último eslabón de la cadena alimentaria: los consumidores.

"En Chile no tenemos grandes superficies, por eso debemos apuntar a cereales de nicho. Por ejemplo, el 5% de la población mundial sufre de diabetes. Podemos desarrollar alimentos funcionales para ellos", afirma Von Baer.

Parece que con Erik von Baer tendremos innovación para rato.

ADN innovador

AUNQUE PAREZCA REDUNDANTE, EL TRABAJO DE MEJORAMIENTO GENÉTICO ESTÁ EN EL ADN DE ERIK VON BAER. SU PADRE, DEL MISMO NOMBRE, FUE UN FITOMEJORADOR DOCTORADO EN EL INSTITUTO MAX PLANCK DE ALEMANIA.

LA FAMILIA VON BAER LLEGÓ A CHILE HUYENDO DE LOS ESTRAGOS DE LA II GUERRA MUNDIAL. SU PADRE FUE CONTRATADO PARA TRABAJAR CON LA SNA EN UNA ESTACIÓN EXPERIMENTAL EN BUIN. EN 1956 VIAJARON A LA ARAUCANÍA Y MONTARON SEMILLAS BAER, EMPRESA DEDICADA A LA REPRODUCCIÓN DE SEMILLAS.

DESDE LOS AÑOS 70, ERIK VON BAER, TRAS LA MUERTE DE SU PADRE, SE HIZO CARGO DE SEMILLAS BAER. UNA TRAS OTRA, FUE LANZANDO NUEVAS VARIEDADES DE CEREALES.

SUS GENES INNOVADORES SON HEREDITARIOS. SU HIJA KARINA COMANDA OLEOTOP, EMPRESA DONDE PRODUCE ACEITE DE RAPS PARA LA ALIMENTACIÓN DE SALMONES, LO QUE IMPLICÓ LA RECUPERACIÓN DEL CULTIVO, LO QUE LA HA LLEVADO A GANAR NUMEROSOS PREMIOS COMO EMPRESARIA INNOVADORA.

Reacciones

Marigen Hornkohl, Ministra de Agricultura

LA INNOVACIÓN, TAL COMO EJEMPLIFICA EL PROYECTO DEL SEÑOR VON BAER, CONTRIBUYE A PONER EN MARCHA EL PROCESO DE MODERNIZACIÓN DEL SECTOR SILVOAGROPECUARIO Y PERMITE AUMENTAR SU COMPETITIVIDAD Y RENTABILIDAD.

Jean Pierre Posa, pdte. de la Asoc. Nac. de Productores de Semillas

COMO GREMIO NOS ENORGULLECE ENORMEMENTE EL PREMIO A ERIK VON BAER. EN LOS NEGOCIOS LA DIFERENCIA LA HACEN QUIENES HACEN ALGO DISTINTO, INNOVADOR. TODO NEGOCIO PASA POR ETAPAS DURAS Y ES EN ESOS MOMENTOS CUANDO LA INNOVACIÓN SE HACE NECESARIA. ESTE RECONOCIMIENTO ES EL FIEL REFLEJO DE LO QUE SE REQUIERE Y DE CÓMO DEBEN HACERSE LAS COSAS.

Los jueces

EL JURADO DEL PREMIO 2008 LO INTEGRARON MARIGEN HORNKOHL, MINISTRA DE AGRICULTURA; PAULA ESCOBAR, EDITORA DE REVISTAS DE EL MERCURIO; PATRICIA VILDÓSOLA, EDITORA DE REVISTA DEL CAMPO; RODRIGO VEGA, DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN PARA LA INNOVACIÓN AGRARIA; JORGE GONZÁLEZ S., JEFE DEL ÁREA DE PEQUEÑAS EMPRESAS DE BANCOESTADO; ANDRÉS SANTA CRUZ, PRESIDENTE DE CODESSER; Y RAÚL ITURRIETA, SECRETARIO EJECUTIVO DE LA CONFEDERACIÓN LA VOZ DEL CAMPO.

(Extractado de Revista del Campo del 13 de octubre de 2008)

 

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