Artículos Agrícolas
LA CRISIS Y LOS PEQUEÑOS EMPRESARIOS AGRÍCOLAS


Hugo Ortega T.

Director
Escuela de Ingeniería en Agronegocios
Universidad Central

Aún cuando las autoridades de Gobierno digan que Chile está bien preparado para enfrentar la crisis económica, todos requerimos consejos prácticos y claros que nos permitan entender y que nos asegure un mejor comportamiento ante eventuales problemas.

Las tendencias mundiales, las repercusiones inflacionarias, los costos de los insumos, la caída de los valores de las Bolsas mundiales, suelen tener una lectura por los grandes empresarios que es objetiva y que les permite tomar decisiones basadas en la realidad de lo que va ocurriendo durante la crisis.

Pero y qué pasa con los chicos. Detengámonos en los tantos de miles de pequeños
agricultores que tiene nuestro país. Ellos suelen no poder traducir esos acontecimientos mundiales y enormes como para poder justificar cambios de estrategias en el manejo de sus pequeñas empresas.

Acá van tres consejos claros y sencillos, entendibles hasta por el más modesto de los agricultores. El primero y más obvio es tratar de no endeudarse con créditos o, por lo menos, hacerlo al mínimo posible. Segundo, bajar al máximo posible los gastos y. tercero, establecer sus propias “huertas caseras” para abastecer su autoconsumo.

La razón para no endeudarse es debido a que en estas crisis, los intereses de los préstamos se van a las nubes y, después, para pagar lo prestado, se torna casi imposible.

Bajar los gastos tiene su base en que los insumos, fertilizantes y pesticidas, están y seguirán subiendo de precio. Usar lo mínimo aconsejable. Igualmente, cuidar el uso del tractor o camioneta, porque el petróleo y la bencina seguirán a precios muy elevados.

Finalmente, una costumbre que se ha perdido y que sería muy positivo reiniciarla, consistente en establecer una huerta casera, donde se produzcan las principales hortalizas, legumbres, frutales menores y otros, para el abastecimiento de la casa y sus familiares que vivan en el pueblo.

Lo importante es no quedarse dormido y que los acontecimientos los superen. Las consecuencias son sabidas que serían nefastas.

 

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