Expertos estiman que sería necesario usar cultivos de mayor resistencia ante plagas e imponderables, en caso de que se opte por desarrollar el mercado de los biocombustibles en Chile. Un camino que ya despierta detractores al interior del Comité público-privado que analiza la opción del oro verde. Vega advierte, sin embargo, que estancamiento del proyecto de ley sobre Bioseguridad impide emplear estos cultivos en el país.
""Algunos miembros en la Comisión ven riesgos en el desarrollo de los biocombustibles. Y esos riesgos están localizados en la presencia de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Hay variedades de maíz que están siendo desarrolladas para mayor producción de almidón y, por lo tanto, de etanol. Que son OGM. Lo mismo para variedades de raps y otras especies. Pero en Chile no se podrían cultivar, tal como están hoy las cosas"", advierte Rodrigo Vega, director de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).
El impedimento al que se refiere Vega tiene relación con la siesta que duerme el proyecto de ley sobre Bioseguridad que encabezó en 2005 el Ministerio de Economía, iniciativa que contempla, entre otros aspectos, la rotulación obligatoria de los alimentos transgénicos.
Una necesidad que ya despierta detractores al interior de la Comisión Público-Privada que analiza la posibilidad de incorporar los biocombustibles a la matriz energética.
Ya en julio de 2005 afloraron aprensiones respecto de la mencionada ley. En su momento, El Mostrador.cl conversó con la doctora María Isabel Mansur, de la Fundación Sociedades Sustentables, quien tenía serias dudas de los resultados del mencionado proyecto. Si bien consideraba un avance la puesta en marcha de una ley que, entre otros temas, regulara la rotulación de este tipo de productos, también enfatizó en que era indispensable que el gobierno transparentara este tema.
Mansur recordó que sus aprensiones no eran gratuitas, ya que bastaba una buena memoria para recordar que hubo "un reglamento para el etiquetado de los alimentos transgénicos, que fue firmado por Michelle Bachelet, cuando era ministra de Salud (2000). En ese entonces, había una excelente predisposición al tema, sin embargo, eso se fue diluyendo, a raíz de muchas presiones para que el Ministerio de Salud no etiquetara, lo que según algunas multinacionales era una traba al comercio libre".
Chistosa paradoja
Pero ahora se trata específicamente de cultivos transgénicos que aseguren una ingente producción para el desarrollo de los biocombustibles en Chile. Una meta que calza con la diversificación verde que se ha propuesto Bachelet, al aspirar a que el 15% de la generación eléctrica, entre 2006 al 2010, se logre mediante el empleo de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), para la cual se estima que se requerirá de la instalación de 423 MW en ERNC, equivalentes al 15% de los 2.824 MW pensados para el Plan de Obras 2006-2010.
"Si vamos a entrar a esta producción de biocombustibles, es muy probable que en algún momento vamos a necesitar OGM. En Alemania nos dijeron: el raps lo producimos con semillas tradicionales, con genética clásica y todavía tenemos espacio para seguir funcionando así sin ningún problema. Estados Unidos funciona con OGM. Por ejemplo, un maíz que tiene tres genes modificados. Uno que mata a la polilla de la mazorca, otro que afecta al gusano que va por la raíz, y el tercero que es resistente a un herbicida", comenta Vega.
El director del FIA aclara que dentro de la Comisión no se han creado dos bandos, pero sí que han ido tomando fuerza una serie de reparos al desarrollo de los biocombustibles, como la contaminación de suelos y aguas que acarrea su producción; la disputa por el alimento que generará el desvío de toneladas de maíz a la producción de biocombustibles, en detrimento de la producción animal; la sustitución del bosque nativo o la concentración de grandes extensiones de terreno en pocas manos.
"Tú puedes hacer raps o maíz sin OGM. La pregunta es cuánto vamos a ganar sin OGM... El país no ha hecho esa discuión, algo que es insólito en Chile. En este país somos los primeros productores de OGM de semillas del Hemisferio Sur. Todo se exporta. Los productores nacionales están impedidos de usarlas. Sin embargo, importamos aceite de Argentina que son de soja o de maíz que provienen de organismo transgénicos... Es chistoso", advierte Vega.
Decisión política
-El ex ministro de Energía, Jorge Rodríguez-Grossi, afirmó a este medio, la semana pasada, que es un total error obligar a un determinado porcentaje de biocombustible en la mezcla de las bencinas. ¿Hay cuestionamiento a ese punto también dentro de la Comisión?
-Estuve en una misión oficial en Brasil por los biocombustibles, y me tocó conocer a los responsables de los programas de alcohol. Y ellos, al igual que en Europa, te dicen que lo primero que hay que hacer es generar la demanda. Y eso significa decir cuánto va a ser el porcentaje de sustitución de mezcla en las bencinas. Es el dato esencial para los inversionistas... Pero es efectivo que es un debate que también deben resolver los chilenos. Lo que dice Jorge es efectivo, es muy riguroso, pero hay que también pensar en los límites de utilización que vamos a colocar a la energía hidroeléctrica. Por lo tanto, la decisión de generar una demanda por biocombustibles parte por una decisión que es en definitiva política. Y eso es así en Europa, EEUU, Brasil, etc..
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