Daniel Claro Mímica
Ing. Agr., M. Agr. Sci.
En la actualidad, Chile exporta 5.300 toneladas anuales de carne
ovina, que en un 97% provienen de la Región de Magallanes.
Los tratados de libre comercio, recientemente firmados por el país,
han abierto los mercados internacionales para el rubro, más
allá de lo que el país puede exportar en el presente.
Es así como existe un cupo sin utilizarse en la Unión
Europea de 1.500 toneladas anuales, que supera el total de la cuota
de carne bovina y un mercado casi sin límites con Estados
Unidos de Norteamérica.
El mercado internacional de la carne ovina se ha comportado muy
favorable para los exportadores por un aumento constante en la demanda
y una baja en la oferta exportable mundial. Este escenario motivó
a grupos empresariales nacionales a adelantarse a las expectativas
y construir dos nuevas plantas faenadoras en Osorno (FRIMA) y Chillán
(Carnes Ñuble), con capacidad para exportar carne ovina a
cualquier país del mundo.-
Frente a este auspicioso escenario de mediano y largo plazo, la
XII Región, actual líder nacional en producción
ovina, tiene una capacidad de respuesta pequeña, por estar
cercana a su techo productivo. El conocimiento tecnológico
ha abierto un insospechado potencial para la producción intensiva
de carne ovina en el territorio comprendido entre la V y XI Regiones.
La nueva tecnología permite incrementar fuertemente los parámetros
productivos y económicos a que pueden acceder los productores,
haciendo así de la producción de carne ovina un negocio
muy rentable y atractivo. El rubro ovino está generando grandes
expectativas en la X Región y varios agricultores han ingresado
al negocio, al analizar que es una opción muy competitiva
frente a la producción bovina, especialmente de carne e incluso
a la producción lechera.
El Cuadro1 indica,
sólo a manera de ejemplo, el potencial económico de
la ovejería intensiva en diversas macrozonas del país,
en base a una explotación intensiva con una nueva genética
ovina manejada en praderas de alta producció
Cuadro 1: Parámetros Económicos y Productivos de un
Módulo de 500 vientres ovinos en: Secano Central, Riego y
Zona Sur ($ Marzo 2006).
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Para valorar el impacto económico de esta
nueva tecnología cabe destacar, sólo a manera de ejemplo,
que actualmente en el secano costero de la zona central, el margen
bruto operacional de la explotación ovina tradicional no
supera los $6.000/ha/año, frente a un potencial superior
a $120.000.-
Sin embargo para acceder con éxito a este nuevo negocio se
requiere grandes cambios respecto a la tecnología y manejo
utilizados en las ovejerías del país.-
La base tecnológica para abrir este potencial es:
° Intensificación en el uso del suelo, optimizando la
producción de forraje, con el reemplazo de las praderas naturales
por otras, mejoradas por manejo o sembradas, pudiendo incrementar
de cuatro a diez veces la actual producción de pasto. Para
que el rubro ovino sea rentable requiere praderas de alta calidad
y óptima producción.- La creencia que la oveja se
puede manejar en lo peor del campo es un mito.
° Reemplazo de las razas ovinas actualmente en uso por la nueva
genética “compuesta” basada en híbridos
estabilizados, de muy alta capacidad para producir mellizos; carne
magra con poca grasa; buen desarrollo muscular y gran velocidad
de crecimiento de los corderos. Las actuales razas disponibles en
el país son muy ineficientes en su reproducción y
los corderos producidos se engrasan a muy bajo peso.-
° Manejo muy intensivo tanto de las praderas como del ganado
para maximizar la productividad de ambos.- En el manejo del ganado
destacan por su importancia la nutrición acorde a la etapa
del ciclo reproductivo, contemplando el uso de suplementos y o cultivos
forrajeros; el manejo sanitario preventivo para altas cargas animales
con énfasis en el monitoreo del parasitismo interno; el calendario
de vacunaciones y los registros productivos.- En el manejo de praderas
es fundamental la fertilización según los análisis
de suelos y cumplir con el manejo del pastoreo según la mezcla
forrajera utilizada.-
En resumen, las principales claves son: praderas de excelencia y
nueva genética ovina, junto a la tecnología específica
de un manejo muy intensivo de las praderas y del ganado.
El potencial detectado en este estudio para la producción
intensiva de carne ovina entre las Regiones V y XI se indica en
el Cuadro 2.-
Para la elaboración de este cuadro se ha considerado el uso
de toda la tecnología disponible y se estima que sería
posible lograrlo en un plazo de 30 años, siempre que se superen
las dificultades iniciales, principalmente en materia de financiamiento
de las inversiones requeridas.
Cuadro 2: Potencial
de Producción Intensiva de Carne Ovina en Chile
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